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Plan Pastoral 2010-2013
Misión en Montevideo
www.misionenmontevideo.org.uy

Como Iglesia Arquidiocesana buscamos seguir cada vez con mayor fidelidad al Señor, que nos llama a trabajar con Él para que la humanidad tenga Vida y Vida abundante....

       

PLAN PASTORAL ARQUIDIOCESANO
2010      3 de mayo     2013

II ETAPA

MISIÓN EN MONTEVIDEO

ITINERARIO PARA UNA IGLESIA EN ESTADO DE MISIÓN PERMANENTE 

 

INTRODUCCIÓN

Como Iglesia Arquidiocesana buscamos seguir cada vez con mayor fidelidad al Señor, que nos llama a trabajar con Él para que la humanidad tenga Vida y Vida abundante.

Desde el Concilio Vaticano II hemos recorrido un largo camino en la pastoral de conjunto, que se ha plasmado a través de varios planes pastorales, en los que, de un modo participativo y fecundo, siempre a la luz del mismo Concilio, y en el marco espiritual y doctrinal de las grandes Conferencias del Episcopado Latinoamericano, se ha buscado dar respuesta a los desafíos evangelizadores en cada circunstancia histórica.

En el IV Sínodo Arquidiocesano, convocado por nuestro Arzobispo Mons. Nicolás Cotugno, y vivido como tiempo del Espíritu, se vio reflejada la experiencia y madurez de nuestra Iglesia, buscando los caminos más adecuados para la evangelización en el inicio de este tercer milenio cristiano. Fue un tiempo de gracia y de discernimiento que nos legó un camino a seguir.

 

El acontecimiento de Aparecida nos ha traído ese viento fuerte del Espíritu, para impulsarnos con mayor convicción, mostrándonos que no estamos corriendo solos ni en vano en este camino de fe.

Siguiendo estas huellas del IV Sínodo, y bajo el impulso de Aparecida, llegamos al Proyecto Pastoral Arquidiocesano, instrumento que orienta nuestro quehacer pastoral en el momento presente. En comunión con las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal Uruguaya queremos “recomenzar desde Emaús”, desde el encuentro con el Resucitado, que se nos manifiesta en la fracción del pan, disipa nuestras oscuridades y temores, y nos pone en camino hacia los hermanos con una certeza profunda, a la vez que luminosa,  en el corazón: “El Señor ha resucitado, y se nos apareció en el camino”.

Este Proyecto Pastoral fue articulado en tres etapas. Cada una de ellas tiene sus propios objetivos a alcanzar, y, a la vez, prepara la siguiente.

En la primera etapa: Encuentro con Jesucristo, respondiendo a las necesidades manifestadas por nuestras comunidades, de generar instancias que permitan una experiencia existencial y profunda del Señor, buscamos crear espacios de encuentro con el Señor vivo y resucitado.

La segunda etapa: Misión en Montevideo, que comenzamos ahora, nos lleva a compartir esta experiencia de fe con todos nuestros hermanos.

La tercera etapa: Montevideo en perenne estado de Misión (2013), nos da el horizonte de este camino emprendido, y nos muestra la finalidad de todo el proceso.
Este tiempo de Misión quiere prepararnos para reconocer los pilares fundamentales que tienen que estar presentes en una Iglesia en Estado de Misión Permanente. Desde esta experiencia podremos discernir las estructuras pastorales que deben afianzarse, cuáles hay que introducir, y el camino de conversión pastoral que debemos recorrer.

Tenemos una certeza: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 19). Es el Señor Resucitado, fuente de Vida plena, que esta presente en su Iglesia, y sigue hablando en este siglo XXI a los habitantes de nuestra ciudad.

A la vez también tenemos un envío: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos...” (Mt. 28, 19). Estas palabras se transforman en un imperativo de fe para todos los que han experimentado el llamado del Maestro a seguirlo.

Por eso el presente Plan quiere convocar a la Iglesia en Montevideo para llegar a un estado de Misión Permanente.

Se trata de despertar nuestras comunidades para:

  • aprovechar intensamente este tiempo de gracia
  • implorar y vivir un nuevo Pentecostés en las comunidades cristianas
  • despertar la vocación y acción misionera de los bautizados; para comunicar a las personas, familias, y comunidades, el don del Encuentro con Jesucristo, en la comunión viva de la Iglesia; que colmó nuestras vidas de sentido, de verdad y de amor, de alegría y esperanza. (cfr. DA.548)
  • Profundizar en la vida sacramental de nuestras comunidades.

 

La pasión por el Reino de Dios nos lleva a desearlo cada vez más presente entre nosotros. En la fuerza del Espíritu Santo, que siempre nos precede, la Misión nos llevará a vivir esta particular experiencia de Jesús, capaz de impulsar a los bautizados a la santidad, y al apostolado hacia los que están alejados del influjo del Evangelio, o que nunca recibieron el anuncio de la fe.

 

ETAPAS DE LA MISIÓN

SENSIBILIZACIÓN
Formación y reencantamiento de los agentes pastorales
(2008-2010)

MISIÓN TERRITORIAL
Reformular los encuentros de preparación al bautismo y al matrimonio para que sean espacios de primer anuncio de la fe.
Realizar experiencias misioneras, fomentando la experiencia personal de la misión (los envió de dos en dos)
Generar nuevos espacios para el primer anuncio.
(2010-2013)

MISIÓN SECTORIAL
Impulsar la Catequesis del Discípulo en jóvenes y adultos, generando procesos de formación cristiana. Llegar a los ambientes familiares, profesionales, políticos, obreros, universitarios…
(2010 – 2013)

MONTEVIDEO EN ESTADO
DE MISIÓN PERMANENTE
(2013)


1. ¿QUÉ ES LA MISIÓN EN MONTEVIDEO?

  • Un gran impulso misionero para redescubrir nuestra vocación esencial de discípulos misioneros del Señor, al estilo de Jesús.
  • Una acción eclesial, que debe ser vivida en comunión; cuyo objetivo fundamental es poner a la Iglesia, y a todos en la Iglesia, en un estado de misión permanente.

 

2. OBJETIVOS:

2.1 General

Abrirnos al impulso del Espíritu Santo e incentivar, en las comunidades y en cada bautizado, el proceso de conversión personal y pastoral hacia el Estado de Misión Permanente, para alcanzar la Vida Plena de Cristo.

2.2 Específicos

  • Brindar espacios para compartir la alegre experiencia del discipulado, el Encuentro con Cristo, especialmente a través de la Catequesis del Discípulo, en jóvenes y adultos.
  • Promover la formación espiritual y pastoral en todos los niveles, para sustentar la conversión personal y pastoral del discípulo misionero.
  • Reavivar y potenciar la experiencia del encuentro con la Palabra y los sacramentos, como experiencia fuerte de encuentro con Cristo.
  • Repensar las estrategias de nuestra acción evangelizadora para comprometernos a llegar a quienes normalmente no llegamos. Salir al encuentro de los que no han recibido el primer anuncio de la fe.
  • Asumir la Pastoral Familiar como prioridad misionera, promoviendo a la familia como pequeña Iglesia Doméstica, para hacer de las parroquias la Casa de la gran familia de la Iglesia.
  • Promover las pequeñas comunidades, como fruto de un itinerario catequético que nos lleva a vivir la fe comunitariamente.

 

3. LEMA:

Anunciamos a Cristo, Vida del mundo.

 

4. SIGNOS COMPARTIDOS:

  • Canción de la Misión.
  • Tríptico de Aparecida
  • Oración por la Misión
  • Procesión Eucarística de Corpus Christi
  • Peregrinación anual a la Virgen de los Treinta y Tres.

 

5. ¿QUIÉN ES EL SUJETO DE LA MISIÓN?

El sujeto de la Misión es la Iglesia particular, nuestra Arquidiócesis de Montevideo. En ella nos reconocemos todos discípulos misioneros, porque: “La Misión no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana. La Misión es la razón de ser de la Iglesia y define su identidad más profunda”  (DA 11)

Por esto nadie debe sentirse fuera de la Misión. Todos tenemos un lugar desde el que, sabiéndonos Cuerpo de Cristo, asumimos la tarea misionera.

6. ¿QUIÉNES SON LOS INTERLOCUTORES DE LA MISIÓN?

El proyecto de la  Misión en Montevideo  busca despertar el potencial de cada persona que vive la experiencia de fascinación del Encuentro con Cristo, y al mismo tiempo, favorecer esta experiencia para los que todavía no la tienen.

Queremos llegar de un modo especial:

  • a quienes todavía no han recibido el primer anuncio de la fe.
  • a sectores específicos propios (obreros, universitarios, políticos, agentes de la cultura, etc.)
  • a los jóvenes y las familias, de un modo privilegiado.
  • a quienes se han alejado de la Iglesia más por nuestras actitudes que por los contenidos de la fe.

 

7. CRITERIOS PARA LA MISIÓN

I. Buscamos seguir los pasos pedagógicos que iluminan la formación y la acción de los discípulos misioneros en Aparecida.

En el proceso de formación del discípulo misionero hay cinco aspectos fundamentales, con diferencias en cada etapa del camino, pero que se complementan y alimentan entre sí:

  1. El encuentro con Jesucristo, mediante el kerigma, hilo conductor de un dinamismo que culmina en la madurez del discípulo y debe renovarse constantemente por el testimonio personal y por la acción misionera de la comunidad.

 

  1. La conversión, respuesta inicial de quien cree en Jesucristo y busca seguirlo mediante una adhesión consciente.
  1. el discipulado, como crecimiento constante en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús, profundizando el misterio de su persona, de su vida, y de su enseñanza, gracias a la catequesis permanente y a la vida sacramental

 

  1. la comunión, ya que no puede existir vida cristiana fuera de las comunidades: las familias, parroquias, comunidades educativas, comunidades de vida consagrada, pequeñas comunidades, movimientos y asociaciones laicales.
  1. la misión, que nace de la necesidad de compartir con otros la propia experiencia de salvación (1Cor. 9, 16), de plenitud y de alegría que brota del encuentro con Cristo. La misión debe acompañar todo el proceso, conforme a la propia vocación y al grado de madurez humano y cristiano de cada uno, teniendo a María como modelo de discípulo-misionero.

 

    • que sea testimonial y no proselitista
    • que sea capaz de generar nuevos espacios para el encuentro con el Señor.

 

Para esto es fundamental:

- darle carácter misionero a todas las actividades a nivel diocesano, zonal y parroquial.
- favorecer el ministerio de la recepción y primera bienvenida a la comunidad, y el de la visita misionera.
- generar espacios de primer anuncio en la comunidad parroquial (por ej: celebraciones de la Palabra, retiros, jornadas de espiritualidad, etc).
- la visibilidad pública, a través de algunos actos diocesanos de relieve.
- que todos los eventos que se realicen en las Vicarías tengan presente el espíritu de la Misión en Montevideo.
- la presencia en los ámbitos e instrumentos de comunicación social
- despertar el apoyo, estímulo y oración por las vocaciones.

 8. ÁMBITOS DE MISIÓN

Los ámbitos de misión son múltiples y variados. De todos ellos queremos destacar estos tres:

 

8.1 PARROQUIAS

La Misión a nivel parroquial se desarrollará en tres escenarios, con instrumentos propios para cada uno, según las necesidades y la situación pastoral de cada comunidad.

  1. Misión con los agentes pastorales y gente que ya participa de las comunidades. Es la etapa de la SENSIBILIZACIÓN, que estamos recorriendo con el actual Plan Pastoral: Encuentro con Jesucristo; pero que tiene que seguir presente en todo el proceso.

 

  1. Misión con los que se acercan a la parroquia a solicitar la celebración de algún sacramento. Es la etapa de la MISIÓN TERRITORIAL, a nivel de la RECEPCIÓN Y PRIMER ANUNCIO.
  1. Misión con los que se han alejado de la Iglesia, y con los que no han recibido el anuncio del Evangelio. Es la etapa de la MISIÓN TERRITORIAL, que incluye la VISITA MISIONERA.

 

8.2 EDUCACIÓN CATÓLICA FORMAL

 

Nuestro IV Sínodo Arquidiocesano, mira a la Escuela Católica como lugar de evangelización, de ahí que la Misión en Montevideo toque el corazón de su mismo ser. Teniendo en cuenta este camino, la Misión se hará desde dos vertientes complementarias:

1. La comunidad educativa en Misión

  • Misión con los alumnos

Junto al camino de educación en la fe que se realiza, se insistirá especialmente en el anuncio kerigmático, y en despertar y acrecentar la dimensión misionera de la llamada de Jesucristo.

  • Misión con los educadores.

Continuar los encuentros de la Vicaría de Educación con los distintos educadores:

    • Directores
    • Coordinadores de pastoral
    • Catequistas de catequesis escolar
    • Maestros y profesores
    • Adscriptos,
    • Personal auxiliar y recepcionistas

Estos encuentros se realizarán específicamente en clave misionera.
A su vez en las reuniones ordinarias de coordinación, (ya sea con directivos como con coordinadores de pastoral), se brindarán materiales, para trabajar la dimensión misionera en sus respectivas comunidades.

Misión con las familias. Se invitará especialmente a los directivos y a los coordinadores de pastoral, para que en los encuentros con las familias se dé lugar al anuncio kerigmático, y se ayude a las familias a vivir su misionariedad.

2. Colegios insertos en la pastoral orgánica de la Iglesia.

Para realizar esta segunda vertiente de la Misión se invitará a los Colegios a asumir y acompañar, desde su especificidad, los procesos misioneros que realice la Parroquia en la que está situado territorialmente.

8.3 MOVIMIENTOS y ASOCIACIONES LAICALES

Los Movimientos y Asociaciones Laicales presentes en la Arquidiócesis son una riqueza para nuestra vida eclesial, ya que en su sentido de pertenencia a la Iglesia particular se concretiza pertenencia a la Iglesia universal.
Se unirán a la Misión desde sus carismas específicos, teniendo presente en sus planificaciones esta esencial dimensión misionera, y participando de las actividades de convocatoria diocesana propias de esta etapa.

Será fundamental la coordinación con los respectivos párrocos, para aquellas iniciativas que se desarrollen específicamente en territorios parroquiales.

9. INSTRUMENTOS

  • La Vicaría Pastoral creará el Secretariado para la Misión en Montevideo, cuya tarea será la animación y coordinación de los aspectos prácticos de la Misión a nivel Arquidiocesano,  prestando colaboración también a las Zonas pastorales con esta finalidad.

 

  • Cada Vicaría colaborará desde su área específica a la realización de la Misión, teniendo presente la necesaria complementariedad entre todas las Vicarías, y resaltando en sus actividades la correspondiente dimensión misionera.
  • La Vicaría Pastoral y las demás Vicarías contarán con el DECOS Montevideo para la elaboración, publicación, y promoción de subsidios para las comunidades, que ayuden a los agentes pastorales en orden a la formación y animación misionera.

 

  • Los organismos de Comunión y Participación en la Arquidiócesis fomentarán la animación y promoción de la Misión, siendo instancias fundamentales de coordinación, comunicación, y aliento de esta nueva etapa del Proyecto Pastoral Arquidiocesano.
  • Desde las Vicarías y Comisiones, en coordinación con la Vicaría Pastoral, se buscarán los mejores instrumentos para la promoción de la Misión a nivel ambiental.

 

Señor Jesús, nosotros, discípulos y misioneros tuyos,
queremos remar mar adentro,
para que nuestro Montevideo tenga en Ti Vida abundante,
y con solidaridad construyamos la fraternidad y la paz.
Espíritu Santo ¡Ven y envíanos!
María, Virgen de los Treinta y Tres,
ruega por nosotros.
Amén.

NOTAS

En el numeral 112 de nuestro Sínodo Arquidiocesano se asume el numeral 11 de la Escuela Católica en los Umbrales del Tercer Milenio:

11. La complejidad del mundo contemporáneo nos convence de cuán necesario sea dar peso a la conciencia de la identidad eclesial de la escuela católica. De la identidad católica, en efecto, nacen los rasgos peculiares de la escuela católica, que se « estructura » como sujeto eclesial, lugar de auténtica y específica acción pastoral. Ella comparte la misión evangelizadora de la Iglesia, y es lugar privilegiado en el que se realiza la educación cristiana. En este sentido, « las escuelas católicas son al mismo tiempo lugares de evangelización, de educación integral, de inculturación y de aprendizaje de un diálogo vital entre jóvenes de religiones y de ambientes sociales diferentes ».(10) La eclesialidad de la escuela católica está, pues, escrita en el corazón mismo de su identidad de institución escolar. Ella es verdadero y propio sujeto eclesial en razón de su acción escolar, « en la que se funden armónicamente fe, cultura y vida ».(11) Es preciso, por tanto, reafirmar con fuerza que la dimensión eclesial no constituye una característica yuxtapuesta, sino que es cualidad propia y específica, carácter distintivo que impregna y anima cada momento de su acción educativa, parte fundamental de su misma identidad y punto central de su misión.(12) La promoción de tal dimensión es el objetivo de cada uno de los elementos que integran la comunidad educativa.

Especialmente en 2008 y 2009 se ha trabajado desde la Vicaría que la vocación eclesial de un colegio le exige, a su vez, estar inserto en la pastoral orgánica. En muchos casos la dificultad reside en el relacionamiento con la Parroquia. La Iglesia en su Magisterio es muy explícita en esta dimensión:

“En virtud, pues, de su identidad la escuela católica es lugar de experiencia eclesial, de la que la comunidad cristiana es la matriz. En este contexto se recuerda que ella realiza la propia vocación de ser experiencia verdadera de Iglesia sólo si se sitúa dentro de una pastoral orgánica de la comunidad cristiana. De modo muy particular la escuela católica permite encontrar a los jóvenes en un ambiente favorable a la formación cristiana. No obstante, es preciso señalar que, en ciertos casos, la escuela católica no es sentida como parte integrante de la realidad pastoral: a veces, se la considera extraña, o casi, a la comunidad. Es urgente, por tanto, promover una nueva sensibilidad en las comunidades parroquiales y diocesanas para que se sientan llamadas en primera persona, a responsabilizarse de la educación y de la escuela”. La escuela católica en los umbrales del tercer milenio. 12.