DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN SOCIAL
Arquidiócesis de Montevideo
E mail:
Cerrito 475
Tels. 916 11 30 – 916 36 54 – 916 16 79
Director: Pbro. Miguel A. Pastorino
Pbro. Cr. Pablo Coimbra (Director de Radio Oriental)
Sra. Amparo Planelles (Gerente de Programación de Radio Oriental)
Secretaria Ejecutiva: Lic. Gabriela Gómez Castillo
Secretario Adjunto: Sr. Camilo Genta
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SECCIONES DEL DEPARTAMENTO
Servicio de Información (Oficina de Prensa) y Relaciones Públicas.
Equipo de colaboradores voluntarios en Comunicación.
Equipo de Asesores
Instituto Pastoral de Comunicación Social
EL DEPARTAMENTO COORDINA SU TRABAJO CON:
Cancilleria del Arzobispado
Director de Quincenario Entre Todos.
Vicaría Pastoral – y por medio de ella con las demás Vicarías y Comisiones de la Arquidiócesis.
Directorio de Radio Oriental
Responsable de LEA (Librería Editorial Arquidiocesana)
DECOS-CEU / Departamento de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal del Uruguay.
COMUNIÓN: La meta de toda verdadera comunicación, de la misión evangelizadora de la Iglesia, es la comunión con Dios y de los hombres entre sí.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL: La relación con la prensa y la presencia de la Iglesia en los Medios. El trabajo en los Medios de la Iglesia.
COMUNICACIÓN: La evangelización en el actual proceso de Comunicación Social.
La comunicación dentro de la Iglesia, la comunicación hacia la Iglesia y desde la Iglesia.
EVANGELIZACIÓN: La evangelización ante los desafíos actuales y con todas las posibilidades de los medios de Comunicación Social – Evangelización de la cultura.
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FUNCIONES ESPECÍFICAS DEL DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN SOCIAL:
- Promover una relación comunicativa abierta y fluida al interior de la Iglesia. Potenciar el flujo de información y la comunicación tendientes a favorecer el diálogo en el seno de la propia Iglesia y de ésta con la sociedad
- Favorecer y mantener una constante relación informativa entre la Iglesia y los medios.
- Potenciar el uso de los medios de comunicación eclesial en orden a la evangelización de la cultura.
- Propiciar la defensa de la cultura cristiana en los medios y en el seno de la comunidad eclesial.
- Favorecer una relación fluida entre la Iglesia local y otras organizaciones que operan a nivel nacional, e internacional, en el ámbito de la comunicación eclesial.
- Favorecer la relación con otras comunidades cristianas no católicas y con las demás religiones.
- Proyectar anticipadamente el trabajo de comunicación. Planificar y desarrollar políticas de información y comunicación.
- Producción de contenidos como servicio a los periodistas y agentes pastorales de comunicación.
- Atención pastoral de las personas involucradas en la comunicación.
- Especifico: relación de calidad con los medios de comunicación. Mutua colaboración. Fortalecimiento de lazos con los comunicadores en tanto intermediarios entre la Iglesia y la Opinión Pública y como sujetos privilegiados de nuestra tarea evangelizadora.
- Promover la formación en el uso de los medios, de los responsables de las distintas pastorales de la Arquidiócesis
- Favorecer, en coordinación con las Vicarías y Comisiones Arquidiocesanas, instancias de formación en conciencia crítica.
Debemos “provocar en la propia Iglesia un cambio importante en su estrategia comunicativa y en su acción pastoral, pues no basta ya con una concepción difusora e instrumental de las comunicaciones, sino que es necesario una pastoral cultural que, por una parte, contribuya a que toda la labor de la Iglesia en su conjunto y en sus propias instituciones y comunidades sea ella misma mas comunicativa y, por otro lado, se proceda de manera mas creativa y audaz a una presencia eficaz de la Iglesia, destinando para ello más medios y personas cualificadas que, con su trabajo profesional o voluntario, hagan de la comunicación el ámbito privilegiado de su compromiso cristiano, con una espiritualidad propia. Y sobre todo, y aquí probablemente este el mayor de los retos, formar a los fieles en el uso responsable de los medios y en la justa exigencia de sus derechos como público.”
“La revolución tecnológica y los procesos de globalización conforman el mundo actual como una gran cultura mediática. Esto implica una capacidad para reconocer los nuevos lenguajes, que pueden ayudar a una mayor humanización global. Estos nuevos lenguajes configuran un elemento articulador de los cambios en la sociedad.
En nuestro siglo tan influenciado por los medios de comunicación social, el primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios” (Documento de Aparecida, 484-485)
“Puestos al servicio del Evangelio, ellos ofrecen la posibilidad de extender casi sin límites el campo de audición de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Noticia a millones de personas. La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos prodigiosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más”. (E.N. 45)
“Es necesario comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva. Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada. Para eso, en la elaboración de los planes pastorales queremos:
- Favorecer la formación de un laicado capaz de actuar como verdadero sujeto eclesial y competente interlocutor entre la Iglesia y la sociedad, y la sociedad y la Iglesia.
- Optimizar el uso de los medios de comunicación católicos, haciéndolos más actuantes y eficaces, sea para la comunicación de la fe, sea para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad.
- Actuar con los artistas, deportistas, profesionales de la moda, periodistas, comunicadores y presentadores, así como con los productores de información en los medios de comunicación, con los intelectuales, profesores, líderes comunitarios y religiosos” (D.A. 497)
Los Obispos en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, se comprometen, entre otras cosas, a:
- Conocer y valorar esta nueva cultura de la comunicación.
- Promover la formación profesional en la cultura de la comunicación de todos los agentes y creyentes.
- Formar comunicadores profesionales competentes y comprometidos con los valores humanos y cristianos en la transformación evangélica de la sociedad, con particular atención a los propietarios, directores, programadores, periodistas y locutores.
- Optimizar los medios de comunicación propios (TV, Radio, Internet, Prensa escrita).
- Estar presente en los medios de comunicación social: prensa, radio y TV, cine digital, sitios de Internet, foros y tantos otros sistemas para introducir en ellos el misterio de Cristo.
- Educar la formación crítica en el uso de los medios de comunicación desde la primera edad.
(D.A. 486)
“El cambio que hoy se ha producido en las comunicaciones supone, más que una simple revolución técnica, la completa transformación de aquello a través de lo cual la humanidad capta el mundo que le rodea y que la percepción verifica y expresa. El constante ofrecimiento de imágenes e ideas así como su rápida transmisión, realizada de un continente a otro, tienen consecuencias, positivas y negativas al mismo tiempo, sobre el desarrollo psicológico, moral y social de las personas, la estructura y el funcionamiento de las sociedades, el intercambio de una cultura con otra, la percepción y la transmisión de los valores, las ideas del mundo, las ideologías y las convicciones religiosas. La revolución de las comunicaciones afecta incluso a la percepción que se puede tener de la Iglesia y contribuye a formar sus propias estructuras y funcionamiento.
Todo esto tiene importantes consecuencias pastorales. En efecto, se puede recurrir a los medios de comunicación tanto para proclamar el Evangelio como para alejarlo del corazón del hombre. El entramado cada vez más estrecho de los medios de comunicación con la vida cotidiana influye en la comprensión que pueda tenerse del sentido de la vida.
Los medios de comunicación tienen la capacidad de pesar no sólo sobre los modos de pensar, sino también sobre los contenidos del pensamiento. Para muchas personas la realidad corresponde a lo que los medios de comunicación definen como tal; lo que los medios de comunicación no reconocen explícitamente parece insignificante. El silencio puede, así, hallarse impuesto de hecho a los individuos o a los grupos ignorados por los medios de comunicación; la voz del Evangelio puede, también, ella, encontrarse reducida al silencio sin ser apagada totalmente. Por ello es importante que los cristianos sean capaces de suministrar una información que «cree las noticias», dando la palabra a los que están privados de ella”. (Aetatis Novae, 4)
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